No queremos disculpas. Queremos registro y cumplimiento de acuerdos.

A la opinión pública, a la Secretaría de Cultura, al Gobierno de la Ciudad de México:



El pasado 2020 fuimos testigos de huecos y tropiezos profundos en la gestión y concepción del proyecto ideológico-cultural de la administración actualLa Secretaría de Cultura, el Gobierno de la CDMX, el Gobierno Federal y los intereses privados representados por el llamado Taller Chapultepecsentaron antecedentes peligrosos en materia de transparencia y responsabilidad (política, ambiental y cultural) en la realización del Complejo Cultural Chapultepecrevelando incluso una estrategia activa para desactivar la organización de distintos sectores de la sociedad civil.

Las denuncias de miles de trabajadores del arte y la cultura, vecinos y ambulantes,  fueron convertidas por la institución en una guerra de desgaste, ninguneo y desarticulación del pensamiento crítico. Todo ello resuelto en juntas privadas de las que no existe registro público. Aquí algunos  elementos de esa estrategia.  

1.- Incumplimiento  y desconocimiento de  acuerdos:

El 7 de Noviembre funcionarios y agentes vinculados al megaproyecto, entre ellos  Alejandra Frausto, Marina Núñez, Marina Robles, Homero Fernández y Gabriel Orozcoincumplieron sin mayor explicación con la presentación de avances del plan maestro del megaproyecto, así como el Programa de Manejo Ambiental, el cual debe ser aprobado por el Consejo Rector Ciudadano del Bosque. Esto acordado para ese día en juntas de trabajo con vecinos, ambientalistas, cuidadanos y trabajadores culturales. Como explicaciónapelaron a una confusión de los denunciantes y desconocieron los acuerdos hechos en juntas previas.

2.- Técnicas de sabotaje y desgaste activos:

El 2 de Diciembre, en otra de estas juntas donde diversos colectivos (entre ellos MOCCAM y No Vivimos del Aplauso) buscaban enfrentar la precariedad cultural (acentuada a nivel nacional por el megraproyecto en un contexto de crisis económica pandémica) se reveló un chat titulado “Desactivar Colectivos” donde funcionarios (de SECULT Federal) se organizaban para boicotear los intentos de diálogo.

Hoy, tras un historial de incumplimientos y rupturas de diálogo con colectivos como MOCAAM, No Vivimos del Aplauso, Frente Ciudadano en Defensa de Chapultepec, Maleza Críticaentre otros, se anuncian nuevas juntas (otras más) con un grupo de creadores  quienes “convencerán –o no– a Orozco” de modificar el megaproyectoLas autoridades han evitado el acceso a estas juntas a más colectivos, su transmisión pública y el registro de las mismas. Reforzando la estrategia de atomización, discrecionalidad y desgaste en la discusión de uno de los megaproyectos más polémicos e injustificados de esta administración. Por ellodiversos colectivos han exigido la renuncia de la Secretaria Alejandra Fraustro con el hashtag #DesactivarFraustro.
                                   
Cabe señalar que aún hace falta justificar más de 800 millones asignados al megaproyecto del presupuesto 2020. Ademásante las distintas criticas de los posibles riesgos de conflicto de interés y tráficos de influencias en relación al papel preponderante que ha adquirido el ente publico-privado denominado Taller Chapultepec a cargo de Gabriel Orozco, los funcionarios del gobierno han insistido en que sólo ellos tienen el poder de decisión y última palabra sobre el megaproyecto; sin embargo, ante la secrecía de estas nuevas juntas donde Gabriel Orozco se presenta como el elemento a convencer. Suenan nuevamente las alarmas.

La política pública es de todos y sus procesos debe ser abiertos, transparentes y horizontales, no un asunto de camarillas, porrismo cultural, y tratos en lo oscurito. Por ello, para comenzar este 2021 con una comunicación legítima del proceso, exigimos que las juntas de trabajo se graben y sean de acceso público. Exigimos honestidad. 

No queremos disculpas, queremos registro y cumplimiento de acuerdos.




Atte:Maleza Crítica.

#DesactivarPabellón
#DEsactivarPorrismoCultural
#DesactivarDEsactivación
#DEsactivarFraustro
#DesactivarOrozkorrupciónInmobiliaria

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